Cómo organizarlo en tu empresa sin complicarte.
Este sábado 19 de septiembre, a las 12:00 horas, se realiza el Segundo Simulacro Nacional en los 32 estados del país. Participar es voluntario y está abierto a casas, escuelas y centros de trabajo. Para una empresa, es la ocasión más sencilla del año para responder una pregunta incómoda: si hoy pasara algo, ¿la gente sabría qué hacer?
No es un trámite, es una prueba.
Muchas empresas viven el simulacro como un pendiente más de la lista. Visto así, se cumple y se olvida. Pero el ejercicio es la única forma de saber, antes de necesitarlo, si el plan de emergencia funciona en la práctica: si el personal sabe por dónde salir, si las rutas están libres, cuánto tarda realmente el desalojo y quién pasa lista cuando todos llegan al punto de reunión.
Y sí, queda registro. El ejercicio y su evaluación son la evidencia de que en la empresa se hacen las cosas, algo que sirve tanto hacia adentro como frente a cualquier revisión.
Lo que conviene saber del ejercicio de este año.
- Fecha y hora: sábado 19 de septiembre de 2026, 12:00 horas (hora del centro de México).
- Convoca: Coordinación Nacional de Protección Civil, con participación en los 32 estados.
- Hipótesis de la zona centro: sismo de magnitud 7.7 con epicentro a 15 km al sur-suroeste de Tehuacán, Puebla, a 67 kilómetros de profundidad. Aplica para 14 estados.
- Otras hipótesis: en total se manejan cinco hipótesis regionales, según el riesgo de cada zona: sismo, huracán, incendio o inundación.
- Registro del inmueble: se hace en el portal oficial simulacronacional.gob.mx. Al concluir el ejercicio, el inmueble registrado puede descargar su constancia de participación.
ANTES: Cuatro pasos que se hacen en un rato. No hace falta un operativo enorme. Hace falta orden.
1. Registra tu inmueble.
Entra al portal oficial, selecciona tu estado y captura los datos del inmueble: dirección, tipo de inmueble y número de ocupantes. Elige la hipótesis que corresponde al riesgo de tu zona.
2. Define quién hace qué.
No se necesita una estructura complicada; lo mínimo es que cada tarea tenga nombre y apellido, y que la persona lo sepa con anticipación: quién da el aviso de inicio, quién guía la salida por cada ruta, quién revisa que no quede nadie en baños o almacén, quién pasa lista en el punto de reunión, quién toma el tiempo y quién apoya si hay una lesión. A quienes tengan una función asignada conviene identificarlos de forma visible, con un chaleco, un gafete o un brazalete.
3. Camina la ruta antes.
Recorre las rutas de evacuación completas, de principio a fin. Confirma que las salidas de emergencia abran y no estén bloqueadas ni con llave, quita lo que estorbe en pasillos y escaleras y verifica que la señalización se vea y se entienda. Define el punto de reunión en el exterior, alejado de fachadas, ventanales, postes y cables. Si hay cajas, tarimas o un carro estorbando la salida, ese es el hallazgo del día y se corrige antes del sábado.
4. Avisa a todo el personal.
Informa con anticipación la fecha, la hora y qué se espera de cada quien, e incluye a visitantes, proveedores y personal externo que esté ese día en el sitio. Deja claro que es un ejercicio, para evitar reacciones de pánico. Los simulacros sin aviso se reservan para equipos que ya tienen práctica: el primero siempre se avisa.
DURANTE: Los minutos que cuentan.
- Se da la señal de alerta a las 12:00 horas y arranca el cronómetro.
- Según la hipótesis, se hace repliegue a la zona de menor riesgo o evacuación hacia el punto de reunión.
- Se sale caminando: sin correr, sin gritar y sin empujar. No se usan elevadores ni se regresa por objetos personales.
- Quien tiene asignada la revisión verifica que no quede nadie adentro.
- En el punto de reunión se pasa lista y se reporta de inmediato si falta alguien.
- El cronómetro se detiene cuando termina el censo, no cuando sale la última persona.
- El regreso a las áreas se hace solo cuando la persona responsable lo indica.
Después: la parte que casi siempre se brinca.
Ya salieron, ya pasaron lista, ya volvieron a sus lugares. Falta escribirlo, y ahí es donde el ejercicio se vuelve útil. Reúne al equipo el mismo día, cuando todo está fresco, y deja por escrito:
- Fecha, hora de inicio y tiempo total del ejercicio.
- Cuántas personas había y cuántas llegaron al punto de reunión.
- Qué funcionó bien.
- Qué estorbó: una puerta cerrada, una señal que no se ve, gente que no supo a dónde ir, una alarma que no se escuchó en alguna área.
- Qué se corrige, quién lo corrige y para cuándo.
- Fotos del ejercicio y lista de asistencia, si es posible.
Ese documento es la memoria del ejercicio y el punto de partida del siguiente.
Cuatro errores que se repiten
- Dar por terminado el ejercicio sin pasar lista.
- Medir solo el tiempo de salida y no revisar qué falló en el camino.
- Dejar los hallazgos en la cabeza de una sola persona, sin anotarlos.
- Comprar equipo antes de revisar lo básico: primero que todos sepan qué va a pasar y a qué hora.
👉 En resumen.
- Dar por terminado el ejercicio sin pasar lista.
- Medir solo el tiempo de salida y no revisar qué falló en el camino.
- Dejar los hallazgos en la cabeza de una sola persona, sin anotarlos.
- Comprar equipo antes de revisar lo básico: primero que todos sepan qué va a pasar y a qué hora.
👉 En resumen.
Un simulacro bien organizado no se mide por lo rápido que salió la gente, sino por lo que la empresa aprendió y corrigió después. Si este sábado tu centro de trabajo participa, la meta no es que salga perfecto: es terminar con una lista clara de lo que hay que arreglar.